“La práctica del yoga, la meditación y respiración, nos lleva a cultivar nuestro jardín interior, que este florezca y de sus frutos es sólo cuestión de tiempo.”
Los seminarios estarán basados en su nuevo libro los Cinco Elementos, dedicando un ciclo a cada elemento.
Basa su relajación – meditación en ellos y al hacerlo nos conecta con los principios de los elementos, fuego, éter, agua, aire y tierra.
La Cábala nos dice que el primer elemento que apareció en la formación de la tierra fue Elemento Fuego, que es la energía de voluntad o poder de la vida. Al conectar con este elemento a nivel profundo, será como una iniciación a la vida.
El segundo, Elemento Agua, nos conectará con lograr coherencia y atracción mutua, establecer relaciones. Nos ayudará a seguir de cerca lo que sentimos y cada vez que sigas tu verdad nacerá una nueva persona ¡Escucha tu sabiduría interior!
El Elemento Aire nos conectará con la inteligencia activa, la voluntad del propósito, con la mente inteligente, la voluntad de evolucionar.
Cuando nos relajamos y serenamos, nos situamos en el centro de nuestro ser.
Si lo hacemos conscientemente, vivimos los principios de tierra, fuego, aire y éter que nos ayudan a descubrir nuestras verdaderas cualidades.
En la sesión de hoy hemos incorporado la simbología que hace referencia al centro psíquico del corazón.
Una estrella de seis puntas representa el elemento aire. Para que funcionen correctamente los pulmones y el corazón es imprescindible el oxígeno y la energía que aporta el aire. Al mismo tiempo, el aire provoca el movimiento, encargándose el cuarto centro de expandir la energía en todas las direcciones, tanto hacia los centros inferiores (los vitales) como a los superiores.
Recuerdo un poema que me inspiró el texto de una relajación. Este poema se refiere a un caminante inmerso en su disfrute de la naturaleza y que entre la hierba encuentra una bella flor. El caminante, al contemplar semejante belleza, se detiene en su paseo… se deleita con el olor de la flor… acaricia sus suaves pétalos… observa su tallo tan bien enraizado en la tierra… se da cuenta de que el sol también la acaricia con su calor… el calor de la flor resplandece señalando la vida que hay en ella… sus delicados pétalos los mece el viento como si la acunara…
… el caminante mira… mira y observa…
La flor…
Se tumba a su lado…
… y así se queda dormido…
El caminante duerme… duerme y tiene un sueño…
… y en ese sueño, sueña que una flor le habla diciéndole: Tú también eres una bella flor.
La belleza de esa flor también la podemos encontrar las personas cuando viajamos hacia dentro.
El exterior, el agobio, las contrariedades, a veces, nos alejan de nuestro centro y tenemos la sensación de estar encerrados. Muchas veces nos planteamos abrirnos pero nos es difícil encontrar el modo de hacerlo.
La distensión, el descanso, el sentir esa calma, esa quietud, son la perfecta llave para abrir esa puerta que conduce hacia nuestro interior… y yací, disfrutar del silencio, pasear por nuestro paisaje interior, estar en nuestra propia compañía.
…ahora escucha…
Atrévete…
Atrévete y abre esa puerta…
Abre la puerta que conduce a tu interior…
Ábrela despacio… con cuidado…
No tengas prisa.
Si la abres… tal vez puedas ver delante de ti un árbol. Tu árbol…
o… a lo mejor, te encuentras con un bosque.
Tal vez, puedas ver una mariposa que vuela.
Es posible que puedas pasear en un jardín…
o… tal vez, encuentres una ciudad mágica a tus pies.
Atrévete
Atrévete y abre esa puerta.
Ábrela…
Tal vez, al abrirla este nublado, pero seguro que despejara.
Abre esa puerta. Al abrirla tal vez te encuentres con una sonrisa o un rostro… o una mirada…
Tú ve y abre esa puerta.
Si al abrir esa puerta solo escuchas el sordo sonido del aire… si cuando abres esa puerta no hay nada, absolutamente nada… tu ve y abre esa puerta, al abrirla seguro que sopla el viento…
Este poema hace referencia al viento de la relajación. Tal vez, cuando uno intenta relajarse siente la niebla de la tensión, pero uno se entrega al descanso… y, poco a poco, la niebla de la tensión desaparece… cuando desaparece esa niebla y contemplas un cielo claro, a lo mejor puedes ver una mariposa multicolor que vuela… que vuela libre… maravillosa… que vuela directa hacia el sol… hacia el fuego cósmico…
Tu también podrás experimentar esa sensación de volar, de amplitud y libertad, el buen día que abras esa puerta. La puerta que conduce hacia tu interior.
NOTA.: si deseas escuchar, con música y la voz de Alfonso Acero este poema, La Puerta, lo encontraras en Elemento Aire de Ed. Apostrofe.
Para una mayor comprensión de la técnica de relajación-meditación que imparte Alfonso Acero, consultar su obra: